Recuerdo que hace muchos años vi una película que hablaba de la vida de dos bomberos atrapados en los escombros del ataque del 11 S en las torres gemelas. En la película se hacía un flashback de la vida de los bomberos y explicaban como una serie de circunstancias los llevo a ese momento. Los dos atrapados cerca uno del otro hicieron el siguiente dialogo:
- Bombero 1: Amigo, ¿cómo te sientes?.
- Bombero 2: Me duele pero me siento muy bien.
- Bombero 1: Pero si te duele, ¿cómo es posible que estés muy bien?.
- Bombero 2: Porque mientras me duela significa que estoy vivo.
Hace unos días, mientras pasaba por un pequeño malestar físico me acordaba de aquella frase y me tomaba con positivismo mi decaimiento. Me sorprendió como aquella frase llena de sabiduría se quedó con facilidad en mi memoria.
Hay veces que nos sentimos invencibles (y mucho más cuando somos jóvenes), que no nos pasará nada o que lo malo les pasa a otras personas. Sin embargo, nadie sabe lo que nos puede pasar de aquí un minuto, una hora, un día o un año. Nadie. Claro, somos dueños de nuestro destino pero no podemos controlar las circunstancias en que podamos quedar involucrados.
En el momento que me encontraba en mi cama recuperándome sólo agradecía por sentirme vivo. Y agradecía aquel momento porque me hizo valorar mucho más mi salud. Y si en la universidad mi maestro Salvador me decía: "Mientras hay conflicto hay vida", yo también añadiría: "Mientras hay dolor hay vida".
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